06/01/2005

Dónde trabajamos

 Por la región del Rif entendemos aquel Rif conocido y descrito como tal por los geógrafos y los historiadores, y cuyo marco natural se identifica por la sierra del Rif y la costa sur del Mediterráneo. A partir de este hecho, pues el espacio de intervención del CECODEL se extiende de Saidía por el Este hasta Tánger por el Oeste formando una banda cuyo ancho va de 100 a 150 Km

Sin embargo, las transformaciones del contexto socioespacial de Marruecos durante más de 40 años de su independencia, y la situación de marginación de que ha sufrido y sigue sufriendo la mayor parte de esta región, han permitido la aparición de actividades antieconómicas socialmente y políticamente nefastas a largo plazo (emigración, contrabando, narcotráfico…) lo que ha generado, por su parte, una dinámica específica que hizo que el Rif tradicional se extienda objetivamente a otras regiones limítrofes integradas en redes antieconómicas, de modo que la emigración, el contrabando y el narcotráfico han permitido integrar en el Rif regiones relativamente lejanas como son las de Ouxda, Figuig, Taza, Taounate, Ouazzane… Esto significa que no se puede concebir una política de desarrollo de la región del Rif sin tomar en consideración esta interdependencia regional.

La estrangulación de las perspectivas de emigración hacia Europa y el retroceso de las actividades del contrabando debido a la liberalización de la economía marroquí y a los efectos esperados de la aplicación de los tratados del GATT, así como la represión del cultivo del kif y de la circulación de sus productos, añadiendo a todo esto la ausencia de las condiciones favorables a un despliegue económico y una activación de inversiones productivas, ya que la región del Rif carece todavía de las infraestructuras básicas. Las pocas carreteras que ha dejado España tras abandonar la zona han sido reformadas solo en parte, y muchas de ellas se han deteriorado y no pueden servir para una comunicación adecuada y compaginada con los avances del fin del siglo. De igual modo, la infraestructura industrial de ciertas ciudades del norte ha sido desmantelada tras la independencia como lo es el caso de Nador, de Tetuán y de Larache, y que solo en los últimos años algunas de estas ciudades vuelen a tener un núcleo de zona industrial. Lo mismo podríamos decir de las infraestructuras culturales, deportivas y urbanísticas.

Todas estas realidades - y sin olvidar el peligroso deterioro del ecosistema que se manifiesta en la erosión, la tala, el retroceso de las tierras de cultivo y el abandono del trabajo de la tierra - hacen difícilmente concebir el despliegue de un desarrollo equilibrado y duradero y una integración de la región del Rif en el tejido económico nacional e internacional sin la existencia de nuevos canales organizacionales que pongan al alcance de los actores sociales los instrumentos básicos para enfrentar el desafío de un desarrollo global estando a las puertas del siglo XXI.

El Centro de Estudios Cooperativos para el Desarrollo Local (CECODEL) es uno de estos canales. Sin embargo, debido a su reciente creación y a la modestia de sus posibilidades a corto y medio plazo, el enfoque de su intervención estará limitado a la provincia de Nador en un primer tiempo. En un segundo tiempo, las preocupaciones de CECODEL se extenderán a través de todas las provincias del Rif mediante la creación de antenas locales o mediante la cooperación con otras organizaciones no gubernamentales locales que comparten con la asociación las mismas estrategias de desarrollo.

El CECODEL está convencido, en caso de mostrar la voluntad necesaria, de que esta ecuación de marginación y de subdesarrollo del Rif se podría invertir a través de la puesta en valor de las posibilidades económicas escondidas, sobre todo en los campos de la agroecología, del turismo y de la pesca.